miércoles, 30 de julio de 2014

¡Hazte Au Pair!

Mi experiencia como Au Pair comenzó el Septiembre pasado y ya va llegando a su fin, ahora es tiempo de reflexionar sobre todo lo acontecido durante este tiempo. Para mí, y aún a falta de un par de semanas, irme a trabajar de Au Pair a Alemania, ha sido una experiencia única, una experiencia que no tendré la ocasión de volver a vivir nunca más en mi vida y de la que me siento tremendamente feliz de haber decidido en su momento tomar esta decisión. No ha sido todo color de rosas, desde luego.

En mi caso, opté por irme fuera a trabajar como Au Pair de manera ciertamente obligada. Con una carrera terminada, pero sin ninguna perspectiva laboral y por tanto sin ingresos, no podía plantearme seguir profundizando en mis estudios (realizando un máster, por ejemplo) ni apuntarme a cursos de idiomas para mejorarlos, por lo que realizar un Au Pair era una huida hacia delante que me servía para matar dos pájaros de un tiro: ganaba algo de dinerillo a la vez que mejoraba el alemán.

Sin embargo, no pienso en absoluto que haya sido un año perdido. De hecho, he vivido muchas experiencias que de otra manera no hubiera podido vivir. He aquí los (mis) motivos para animarte a irte un tiempo de Au Pair:

1. Porque salir del nido te hará crecer como persona.

Todo se ve muy claro hasta que te montas en el avión y te das cuenta de que ya no hay marcha atrás. Aterrizas y empiezas a ver carteles en una lengua que no es la tuya, has estado estudiando el idioma nosecuánto tiempo para sentirte como un tonto las primeras veces que te hablan al no entender ni papa de lo rápido que hablan. Y cuando llegas a tu familia de acogida piensas: "¡Qué estoy haciendo con mi vida!".

Pero ya no hay escapatoria, y te invade una estado de nerviosismo al saber que ahora estás solo frente al mundo, en un país en el que no hablan tu lengua, con tu familia, amigos y todo tu mundo conocido a 1.500km. Abandonas el nido y no te queda más remedio que echar a volar, mover las alas (uno dos, uno dos, uno dos...) para evitar estamparte contra el suelo. Los primeros días de adaptación pueden ser complicados, pero al encontrarte sólo te creces, te vienes arriba, y a los doce meses te sientas delante de tu ordenador para escribir tus experiencias y te das cuenta que has madurado, que has cambiado, que has podido con ello y que desde luego no fue para tanto. Te das cuenta de que si te hubieras quedado en casa, ésto no lo habrías vivido y no habrías madurado.

2. Porque vas a hacer amistades con gente de muchos otros países.

Al igual que en experiencias internacionales como el Erasmus, vas a conocer a muchísima gente de otros países. Verás que poco a poco tu agenda telefónica se va llenando de contactos de distintos rincones del mundo, de números con prefijos telefónicos internacionales de otros países, así como tu facebook y otras redes sociales. Obtendrás otras perspectivas y costumbres, además de otras formas de relacionarte socialmente; aprenderás otras formas de mirar al mundo, pues un/a Au Pair americano/a no tendrá los mismos puntos de vista que un/a Au Pair de los países del Este o de otros países Europeos, o incluso de Au Pairs de países asiáticos. Perderás ligeramente tu perspectiva eurocéntrica para empezar a aceptar que en el mundo hay culturas completamente ajenas a la tuya y que, sin embargo, funcionan igual de bien que la tuya. Hay vida fuera de Europa.

3. Porque aprenderás mucho de la vida y de tus siguientes etapas vitales.

Esto depende un poco de las expectativas que tengas en la vida, de si tienes en mente tener hijos y formar una familia, o si por el contrario prefieres disfrutar la tuya y no traer vástagos al mundo. Si eres de los primeros, y aunque fueras de los segundos, una experiencia de este tipo te enseña cosas sobre la vida que ya habías olvidado y otras lecciones que solo podrías aprender durante la marcha una vez que fueras padre/madre.

De quien más vas a aprender sin duda alguna (incluido el idioma) es de los niños, esas cabezas que piensan el mundo por su cuenta. Te van a enseñar algo de lo que adolecemos los jóvenes tras esa complicada etapa que es la adolescencia: falta de paciencia. Los jóvenes somos impacientes por naturaleza, queremos las cosas ya y necesitamos ver los resultados cuanto antes. Somos bastante intransigentes si no nos entienden a la primera o si la gente no hace las cosas como a nosotros nos gustaría que fueran tras habérselo explicado. Así que con los niños vas a armarte de paciencia y hartarte de repetir día tras día las mismas cosas: "recoge tu plato, recoge tus zapatos, limpia ésto, ponte aquello, ¿Llevas la botella de agua?...".

4. Porque muchos de tus prejuicios se desmoronarán como castillos de naipes.

Vas a descubrir que muchos prejuicios (los propios y los ajenos) muchas veces tienen cierto fundamento y vas a aprender mucho sobre otras culturas que en un principio chocan con la tuya, pero con el tiempo las vas aceptando hasta que llega un día que la ves como normal y, de hecho, te das cuenta de que te encuentras plenamente inmerso en ella, se te caen muchos mitos y barreras hasta el punto de empezar a cuestionarte tus propios valores y creencias. Piensas sobre lo bueno de tu cultura, pero observas otra, la estudias, la analizas y adoptas e integras en tu cultura aquellos ámbitos que consideras son mejores que los que traías de casa.

5. Porque maduras y aprendes a valorar mucho más lo que tienes.

Durante tu estancia como Au Pair vas a vivir momentos geniales, vas a tener un montón de experiencias que contar a tus amigos y familiares. Sin embargo, durante ese tiempo, tus sentimientos van a ser un auténtico Carrusel de picos: a veces vas a estar radiante y otras veces vas a estar melancólico perdido, morriña de volver a casa y de estar con los tuyos. Te vas a dar cuenta de lo bien y lo a gusto que se está en casa de papá y mamá. Vas a echar de menos a mucha gente porque vas a echar de menos su simple contacto físico humano. Pero si hay alguien a quien vas a echar de menos de verdad de la buena es a tu madre. Esa Santa que te ha traído por el camino de la amargura durante tu adolescencia. Vas a aprender con el tiempo a echar en falta todo eso que tienes, que sigues teniendo, pero que a la vez no puedes disfrutar: la compañía de tus amigos cervecita en mano, tu barrio, tu casa, tu familia...

Vas a madurar a pasos agigantados, porque aprendes a tragarte tu orgullo y a tener que pedir perdón, aprendes a ser autónomo e independiente y te demuestras a tí mismo lo que eres capaz de hacer. Vas a madurar, porque todo lo que construyes durante este año sabes que es temporal: amistades, un lugar para vivir, un entorno...es probable que muchas de las amistades que hagas se mantengan en el tiempo, quién sabe, eso depende de cada cuál, otras muchas se perderán. O también es probable que vuelvas de visita en el futuro a lo que por un tiempo fue tu casa.

De cualquier manera, te vuelves consciente de la temporalidad de lo que te rodea y aprendes a sacarle partido a las cosas, aprendes que tienes que aprovecharlo porque es algo que no siempre va a estar ahí. De cualquier forma, vas a apreciar y valorar mucho más lo que tienes, y cuando regreses a casa querrás aprovechar mucho mejor tu tiempo. No vas a buscar hacer grandes planes porque lo que quieres es simplemente estar con ellos, con tu gente, disfrutar de ellos y de su compañía.

6. Porque vas a viajar un montón.

Innsbruck, Viena, Salzburgo, Regensburg, Dachau, Munich, Tegernsee, Starnbergsee, Schliersee son algunos de los sitios entre otros que he conocido y descubierto este año.

Depende un poco de los ingresos que tengas o del dinero que traigas de España, pero si te lo montas bien vas a viajar un montón, te vas a buscar las formas más baratas de moverte y te vas a dar cuenta de que conoces mejor tu lugar de acogida que tu propia casa en España. Así que ya sabes lo que vas a hacer en cuanto vuelvas a España: disfrutar más de tu entorno que te rodea, convertirte en turista de tu propio entorno.

7. Porque te vas a sorprender de tí mismo y tus capacidades.

Como ya dije más arriba, habrá momentos en los que te encuentres más a gusto que en otros, y la morriña a veces tirará mucho. Pero si se te hace en algún momento muy cuesta arriba, siempre sabes que estás fuera de casa por un tiempo determinado, lo cual es un consuelo y ayuda mucho para sobrellevarlo.

Por otro lado, en mi caso, me surgió la posibilidad de dar clases de castellano a un par de chicos como refuerzo a las clases del Instituto, ¡Yo ejerciendo de profesor de lengua cuando llevaba lo menos siete años sin tocar un libro de lengua castellana y literatura! Toda una odisea volver a ponerme a revisar la gramática (ya que uno no se va preguntando porqué usa lo que usa al hablar).Y sin embargo, los resultados de los chicos fueron buenos, mejoraron sus notas y consiguieron aprobar sus cursos, ¡la mejor recompensa!

Ver que eres capaz de realizar o sacar adelante cosas para las que nunca te habías planteado hacerlo y encima ver que los resultados son positivos, es toda una experiencia gratificante. Te puedes llegar a sorprender mucho de facetas que desconocías de tí mismo.

8. Porque vas a mejorar el idioma.

Puedes estudiar durante muchos años el idioma en España, pero te puedo asegurar que irte a vivir al extranjero, vivir las veinticuatro horas del día escuchando ese otro idioma, hacer la compra en ese otro idioma, relacionarte con la gente en ese otro idioma...vale por lo menos por cinco años del idioma estudiado en España. Vas a mejorar el idioma como de ninguna otra manera.

9. Porque puedes usar la experiencia como plataforma laboral.

En mi caso yo tenía muy claro que ésto tenía un inicio y un final, sin embargo, este año he conocido otras Au Pairs que usaban la experiencia como plataforma para quedarse a vivir en el país, estudiar y/o trabajar en él definitivamente. Depende un poco de lo que te plantees, ¡aunque tampoco sabes con seguridad las vueltas que da la vida y lo que el futuro te tiene reservado!

¡Hazte Au Pair!

En serio, si tienes la oportunidad, hazte Au Pair. Siempre es buen momento: tomarte un año de break en los estudios, antes de empezarlos o después de acabarlos (como es mi caso). Sea cual sea tu caso, medítalo, seguro que es una experiencia que merecerá la pena y te marcará mucho en tu carácter, forma de ser y pensamiento. Salir del país y conocer gentes y mundo es lo mejor que puedes hacer y nunca es mal momento para ello.

Es cierto que puede la experiencia no salir bien, que tengas la mala suerte de toparte con una familia de acogida penosa y que te confundan con la chica de la limpieza pero peor pagado. Todo puede ser, la verdad que es una lotería. Sin embargo, es un riesgo que hay que asumir porque hasta en ese caso vas a aprender mucho de la experiencia (ya se sabe el dicho: "se aprende más de lo malo que de lo bueno").

Ábrete a cambiarte y a la vez a conocerte mejor a tí mismo, madura, lánzate, no tienes nada que perder; anímate y ¡Hazte Au Pair!


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